La Cordillera, que marca las características del salar, pasa por los lugares emblemáticos que se dispersan por el desierto. El Valle de la Luna, las lagunas de Baltinache, Catarpe, la Garganta del Diablo, Cejar, Tebenquiche, y varios más que juntos constituyen la esencia de este valle. Cada lugar es especial, con sus cualidades propias, pero unidos por el mineral que construye la esencia blanca, transparente y salina de esta tierra.